Entrevista con el Señor Federico Trillo-Figueroa, el embajador de España en el Reino Unido

By Bess Twiston-Davies

Señor Trillo, muchas gracias por habernos concedido esta entrevista. ¿Cuáles son sus prioridades como embajador de España en el Reino Unido?
El Gobierno del Presidente Rajoy  [elegido por mayoría absoluta en las últimas elecciones] ha querido implementar un nuevo modelo de misión diplomática en el Reino Unido. Es un modelo nuevo, tanto en los objetivos como en el modo de ejecutarlos, y el Gobierno me ha nombrado embajador para iniciar ese proceso.

¿Cuáles son los objetivos de este modelo?

El primero se centra en la relación económica que existe entre Gran Bretaña y España, puesto que en  los últimos años la demanda en servicios, empresas y consultores ha aumentado considerablemente. Por eso hemos incorporado un consejero de Finanzas a la Embajada para intensificar la labor de coordinación; sobre todo en las áreas de comercio, empleo y turismo.

Nuestro segundo objetivo está enfocado al área de la diplomacia pública. Queremos complementar la imagen de España con especial atención a la cultura, la gastronomía y la exportación de productos como el vino y el aceite.

Un tercer objetivo sería la promoción, a través del Instituto Cervantes, de la enseñanza de la lengua española. Se debe promocionar más la enseñanza del español en el Reino Unido. Es muy importante que España y (el) Reino Unido, países con las dos lenguas modernas más importantes del mundo, tengan un entendimiento mutuo.

Además, el pasado mes de septiembre organizamos un acto sobre la moda española aprovechando la participación de esta Embajada en la jornada de puertas abiertas. La Asociación de Diseñadores de España vistió a 50 maniquís que se colocaron por distintos lugares de la Embajada, creando un recorrido en el que estaban representados grandes diseñadores españoles. La moda de España es una gran desconocida (aquí) en el Reino Unido y nos gustaría que la creatividad de nuestros diseñadores fuese reconocida en Londres, capital de la moda.

Otra prioridad es la promoción de la cultura española con la organización de exposiciones y otras iniciativas.  En el último año ha habido dos grandes exposiciones de las obras de Murillo y dos más sobre Picasso.

Pero la Embajada no existe sólo (aunque sea su prioridad) para desarrollar una misión diplomática, estamos aquí también para servir a la creciente comunidad española en el Reino Unido, de hecho, es el primer colectivo al que servimos. Abrir la Embajada a toda la comunidad española y a la hispánico-británica de Londres ha sido y es la prioridad de prioridades para nosotros.

Usted dijo al llegar a la Embajada, que iba a ser ‘un embajador político’. ¿Cuál es la función política  del embajador?

La primera función política es la directiva y, en consecuencia, implementar el modelo de misión diplomática que quiere el Gobierno actual y el ministro Margallo ha plasmado ya en la nueva Ley de Acción y del Servicio Exterior del Estado; además, hay que desarrollar el tradicional seguimiento de la política del Reino Unido y establecer los contactos más adecuados para las relaciones bilaterales. Somos aquí los observadores y los intérpretes de la política británica para el Gobierno de España. Por lo tanto, tratamos de reforzar nuestros lazos con el Parlamento y el Gobierno británicos. De hecho, nos gustaría reanudar el Grupo de Amistad en España y el Reino Unido en la Cámara de los Comunes.

Cuéntenos un día típico en la vida del embajador.

Lo más típico de la agenda de un embajador es que varía cada día. Pero para resumir un poco, lo primero cada mañana temprano es ponerse al día de lo que publican los medios de comunicación. Después hay reuniones con los consejeros y se reciben o se realizan visitas. El ‘lunch’ es para encuentros más a fondo. Con frecuencia almuerzo con algún embajador, a veces de la Unión Europea organizado por la presidencia de turno, o bien con el embajador de un país de Iberoamérica. Después de la comida hay trabajos internos y por las tardes normalmente hay una recepción u otros eventos culturales dentro o fuera de la Embajada.

¿Qué es lo que menos entienden los británicos de España?

Sin duda las corridas de toros, pues todas las semanas recibo una gran cantidad de postales pidiendo que España prohíba para siempre la corrida de toros. No obstante, existe un nutrido grupo de británicos que entienden la filosofía profunda de la fiesta, que la apoyan y la comprenden más que muchos españoles

¿Cuáles son a su juicio las diferencias culturales más destacadas entre los británicos y los españoles?

¡Esa pregunta daría para una tesis doctoral! Personalmente creo que los británicos son más pragmáticos en el planteamiento y resolución de problemas; (y) los españoles más idealistas, o más dogmáticos, si lo prefiere. Ellos están más apegados a la tradición. Nosotros somos más innovadores, más imaginativos. Los británicos son más escépticos, los españoles más radicales. En fin… ellos tienen mejores músicos, nosotros mejores pintores. Pero todo esto es muy relativo y, además, la globalización está homogeneizando mucho. Tal vez demasiado…

Asociaciones como la BritishSpanish Society, cuyo objetivo es promover la amistad y el entendimiento entre nuestros pueblos, contribuyen a mejorar el conocimiento de nuestras distintas culturas y modos de vida. Para mí es un honor ser el presidente honorario de esta sociedad que va a cumplir un siglo de existencia.

¿Qué es lo que más echa de menos de España?

Extraño el mar, la luz del Mediterráneo, mi familia y mis amigos. Yo también “nací en el Mediterráneo”, por eso incluso el pescado, que aquí es delicioso, no me sabe como el del Mediterráneo.

¿Qué es lo que más aprecia del Reino Unido?

Lo que más aprecio de Inglaterra es la cultura británica (es conocida mi debilidad por William Shakespeare) y quizás también el amor de los británicos a la tradición propia, a su historia, su orgullo por la identidad común. En eso se diferencia mucho de España. Nos falta amor a la identidad común y confianza en nosotros mismos.

¿Por qué será?

Hay un psiquiatra español muy conocido, López Ibor, que escribió un libro titulado ‘El español y su complejo de inferioridad’. Es un complejo que contrasta con nuestro orgullo histórico. No obstante, hay que reconocer que los últimos 35 años han sido muy brillantes en la historia de España. Hemos recuperado la libertad democrática y hemos conseguido una respetada presencia en el mundo.

El escritor y filósofo Ortega y Gasset decía que la sociedad española llevaba tres siglos mirándose el ombligo. Había una tendencia al pesimismo. Sucedió ya en los trágicos años del 36 al 39 (,) y con la crisis puede haber otra vez una tendencia al pesimismo. Creo que tenemos que recuperar la confianza en nosotros mismos como pueblo, como nación y mirar hacia horizontes comunes más amplios.

¿Cuál es el factor más fuerte de la cultura española?

La cultura española debe mucho a la luz, al calor, al sol. El arte de Picasso, de Dalí son toda una explosión de pasión, de luz y de color, pero ahí estamos entrando en la filosofía del arte… En nuestra cultura hay un componente ambiental y también histórico. España es un pueblo que ha sido muy especial en la Edad Media, con un contraste cultural, religioso y político entre el sur y el norte, que son muy diferentes, y esa variedad es tan interesante  como determinante. También hay que destacar de la historia de España la mezcla de nuestra cultura con las culturas árabe y judía.

España está pasando por una grave crisis tanto en el ámbito político como en el ámbito laboral. Usted ha sido ministro (de defensa en la segunda legislatura de José María Aznar entre el 2000-2004) ¿Qué opina usted de la crisis actual? ¿Cuándo cree que se superará la crisis?

El Gobierno de España está haciendo los deberes. Está reduciendo el gasto público y está llevando a cabo reformas estructurales y una política de consolidación fiscal; hay que tener en cuenta que el Gobierno actual heredó un déficit acumulado muy grande. También se está llevando a cabo una tarea de simplificación administrativa, tanto en el centro como en las autonomías. Es verdad que este año ha habido bastantes manifestaciones en las calles y el descontento social se dirige a los representantes políticos. El sistema está algo deteriorado y necesitamos una renovación que garantice mejor la responsabilidad de un sistema más sólido y cercano a los ciudadanos. A esto se añade que en 35 años no se ha tocado la Constitución, es la primera vez que pasa en la historia de España. A pesar de todo, estoy convencido de que la crisis se superará el año que viene. Hay que tener en cuenta que España tiene una de las mejores infraestructuras de Europa y un sector turístico que está consiguiendo cifras récord en los últimos años.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Londres?

He descubierto un Londres muy cambiado. En la actualidad Londres no es el mismo de hace 20 años, ha sido maravillosamente renovado con motivo del Jubileo de Diamante de la Reina Isabel. Siempre ha sido una ciudad mágica y ahora lo es más que nunca. Me sorprende la capacidad de Londres de regenerarse a sí misma y con tanta brillantez. Hoy es una ciudad extraordinaria. Todas mis visitas opinan lo mismo y  quedan deslumbrados con Londres pues está en su mejor momento.

Háblenos de los momentos más destacados de su vida de embajador en Londres.

Quizás lo más brillante sucedió con los Juegos Olímpicos cuando la Familia Real se alojó aquí en la Embajada por primera vez. Vino S.M la Reina para la apertura de los Juegos Olímpicos y después vinieron el Príncipe y la Princesa de Asturias. Durante los Juegos Paralímpicos, la infanta Elena tuvo también una recepción y otros actos en la Embajada.

¿Qué contacto tiene la Embajada con la creciente comunidad española de Londres?

Es el primer colectivo al que servimos. He querido abrir la Embajada a los intereses generales de la  comunidad española en Londres, tanto a los españoles que acaban de llegar como a aquellos cuyas familias son de origen español. Recuerdo que los primeros españoles que llegaban a Inglaterra en tiempos de Shakespeare iban a Canary Wharf (el nombre viene de las islas Canarias). Existe también una gran comunidad académica, tenemos unos 600 científicos españoles en distintos sectores. La mayoría están en Oxford y Cambridge, trabajan en el sector farmacéutico y en biogenética y biotecnología principalmente, y todos tienen entre 30 y 40 años.  Unos 20.000 españoles trabajan en la City en el sector de las finanzas y en despachos de abogados. Aparte, están los españoles que vienen a buscar trabajo. Queremos apoyarles en lo que podamos, y para ello hemos creado un sitio web en la Embajada que reúne ofertas de trabajo y consejos sobre cómo acceder al mercado laboral británico. Se explica, por ejemplo, cómo se tramitan los papeles, los distintos pasos que hay que dar, etc. Hay un total de 45.000 españoles censados en Londres y el doble no censados, aparte de una población flotante (turismo, etc.) de 40.000. Por su parte, catorce millones de británicos visitan España cada año, y de ellos, un millón y medio tienen casas en España. Creo que los pueblos se quieren más que los gobiernos. Son sabios. Los pueblos van por delante de los gobiernos

¿Tiene usted algún lugar preferido en Londres?

Me encanta pasear en esta zona de Londres. Belgravia, donde vivo, es preciosa. Durante mi primera estancia aquí estaba en Holland Park, también muy bonita. De los parques, mi preferido es Regent’s Park. Como amante de los libros viejos, me encanta Charing Cross. Fuera de Londres, hay muchos sitios interesantes que he visitado y otros que aún me quedan por conocer. Recientemente he estado en Peterborough y San Albano, con su catedral. También he ido a Windsor, Eton y  Canterbury y, como no, a Stratford-upon-Avon.

(En este momento el embajador Indica en su despacho un busto magnifico de Shakespeare que acaba de adquirir.)

Usted ha publicado un libro magistral sobre las obras de William Shakespeare, “El poder político en los dramas de Shakespeare”  (Espasa Calpe, 1999) ¿Por qué le fascina tanto Shakespeare?

Soy un enamorado de la literatura y siempre quise entender la vida por la experiencia ajena vivida. En Shakespeare están las pasiones invariables del ser humano. Él tuvo la más exquisita sensibilidad del alma humana: lo expresa de una forma preciosa, sobre todo cuando habla  del amor y del poder. Un amigo de Cáceres, Trevor Dadson, me dejó hace 45 años las obras completas de Shakespeare y empecé desde temprano a leerlas. Es una pasión inacabable: Shakespeare siempre supera las expectativas. Por cierto, a Trevor lo he reencontrado aquí de Presidente de la Asociación de Hispanistas… ¡la vida!

¿Cuál es su obra preferida de Shakespeare?

Mi obra preferida es Macbeth. Quizás la más dura, la más cruel expresión del tirano, pero también la más acabada de todas las obras de Shakespeare. Es una obra que contiene todo: habla de la tiranía y de la soledad del poder. Hay mucho que aprender. Debería ser lectura obligatoria para todos los políticos.

¿Cuál es su plato br

 

itánico preferido?

El steak & kidney pie hecho en casa, el pub, etc. servido con puré de patatas y zanahorias. Da la causalidad de que también es el plato preferido de mi mujer. El pub aquí es una institución, lo único que no me gusta es que no hay tapas. La síntesis perfecta serían las tapas españolas y la cerveza de un pub británico. Hay muchos restaurantes españoles buenos en Londres, desde Cambio de Tercio a Hispania, la lista es muy grande. Los bares de tapas son también muy buenos.

La comida británica me gusta mucho: me encantan los quesos y cómo se prepara la carne, asada, por ejemplo. En la comida británica se percibe la influencia del imperio, como las especias de la comida hindú.

Lo único que falta son los vinos de España. Pero hay que decir que desde el año pasado  la importación de los vinos se ha incrementado un 13%. Ahora se pueden encontrar en Inglaterra vinos procedentes de Castilla la Mancha, de Levante y de Galicia, no sólo de La Rioja o la Ribera.

 

Sí, fui durante las Olimpiadas Culturales y vi a Racatá, una compañía de teatro española, que estrenaba Henry VIII de Shakespeare. Es una magnífica obra, nunca había sido interpretada antes en español y  en el último acto aparece una espléndida y admirable Catalina de Aragón. Era muy querida por el pueblo inglés… ¡Enrique VIII (dice en broma) era un machista!